Hay de todo tipo de cosas. Están las que parecen una cosa y en realidad, son otra. Todos creemos que es algo que en realidad no es. Solo pocas personas conocen la verdad de la historia e ingenuamente sonrien para sí mismos cuando ven que todos piensan que eso es algo que no es o, mejor, ni siquiera se detienen a pensarlo: lo toman como algo dado, algo que siemplemente es así.
Están las paredes que no son paredes, bibliotecas que no son bibliotecas, hasta lápices de labios que no son lo que aparentan ser. Nuestros sentidos son fácilmente engañables y así, cuando creemos que sabemos todo, de golpe descubrimos que no sabíamos nada.
Las paredes que creíamos paredes resultan ser túneles, las bibliotecas que creíamos como tales eran en realidad puertas y los labiales eran en realidad mortíferos revólveres. Todo era y no era. Era una mentira que tenía algo de verdad y a la vez una verdad que tenía algo de mentira.
Creo fuertemente que en muchos sentidos nuestro andar por la vida puede compararse con el andar de una hormiga sobre una cinta de Moebius: 'A uno puede parecerle que en realidad siempre camina sobre un camino recto, sobre la misma cara de la cinta, sin percibir que existe una relativa realidad muy superior y particular que nos excede, que no comprendemos y es muy posible que no comprendamos y de la que muchas veces, no tendremos noticia alguna..
Es muy lógico lo retórico del título de esta vomitada, no?
-Es cuanto.
-Es cuanto.

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