De pequeña sabía, debido a las continuas repeticiones de mi madre,
que no podía andar con los cordones desatados, ni pisar los charcos,y mucho menos saltar en ellos.
Ni cruzar la calle corriendo con el semáforo en rojo,
ni meterme las mandarinas enteras en la boca,
mucho menos hablar con ella llena.
Y yo solo sentía que en mi cara se formaba
una pequeña mueca apretando los labios,
con los ojos muy abiertos llenos [plenos] de curiosidad.
Salgo a la calle, me cruzo con cientos de miradas, las busco, las persigo,
me gusta encontrarme con los ojos de la gente. Algunas me miran,
otras ni se dan cuenta, pero siempre las olvido.
Intento retener las miradas más cercanas,
porque son las que en realidad me importan,
me gusta encontrarme con los ojos de la gente. Algunas me miran,
otras ni se dan cuenta, pero siempre las olvido.
Intento retener las miradas más cercanas,
porque son las que en realidad me importan,
las miradas cotidianas..
Desde que fui adolescente, que conste rebelde;
pocas veces me he sentido ajena a lo que me rodea,
a la gente, al clima, a la comida, al idioma,
a la gente, al clima, a la comida, al idioma,
porque en poco, en muy poco tiempo pasaron a formar parte de mí,
no soy yo, soy todo de lo que me alimento, y de los que me alimento,
y a la vez dejo que roben trozos de mí para empezar a ser parte de los demás.
Pero hoy me he sentido especialmente extranjera, no con lo que me rodea,
aunque a veces sí; sino conmigo misma, con mi forma de mirar, de mirarme,
de pasear con frío sin saber bien hasta cuando podre titiritar..
Ya de grande, cientos de semáforos en rojo he cruzado;
me he empapado en charcos hasta el cansancio,
con los ojos bien abiertos y unas cuantas veces cerrados
sigo conservando las miradas cotidianas
que aun no se le escapan
a la curiosidad que expresan mis entrañas.

'La esperanza ERA verde y se la comió la vaca.. aunque mas bien;
El respeto ERA verde y se lo lambió la confianza' ..
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