13.3.10

Tu Mirada

Tu mirada zarpa de pasados que no fueron y navega por mares de olvido translúcido, opacado, casi muerto.

Boga sin rumbo, sin brújula, siguiendo la estela de los siete mares, atracando en litorales desiertos. Navega perdida en los rasos de cielos tersos que la ciegan desdibujando el horizonte.

Se eleva con la marea, atraviesa las olas del deseo, se encumbra a las crestas, bordea la agonía de sueños y yace empapado de espumas, de pasión y desconsuelo.

Surca el infinito en pos de nuevos rumbos, de otros puertos, de otros fondeaderos pero sabe que, si pilota el corazón, el rumbo estará eternamente supuesto.

Desviará nortes y los ponientes anunciarán amaneceres nuevos. La estrella polar se vestirá de trópico y su anhelo disfrazará alientos deshechos.

Sorteará abismos y corrientes engañosas. Surcará océanos de algas y rendirá mares de desconfiadas arenas. Timón firme, velas al viento, atravesando tornados o varado en calma no cederá ante los elementos porque sabe que en otra orilla su vehemencia espera consuelo.

La travesía parece sellada. Su corazón agotado así lo desea. Desde el mástil se oye: Tierra y su alma rendida despierta. Se despejan brumas, aflora de nuevo la mirada inquieta. Galopa a lomos de deseos negados buscando de nuevo a su dueña y recorre otros ojos y navega en otras imprudencias y todo lo aparta de su mundo cuando con sus ojos tropieza.

Se ancla a su mirada y sus cegueras desertan pues amarrado a sus ojos para siempre en tierra queda.

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