25.10.09

Confusion

Allí estaba él, con la pesadez de la confusión sobre su cuerpo,
como si estuviese aplastado por la tierra,
con aquel rancio y putrefacto olor que desprendía
cada centímetro de su ser y vida enemiga.

En el abrumador silencio se escuchan
sus fuertes pisadas débiles, para luego abrir
la nueva y rústica puerta de su ser.
Él solo escuchaba como de costumbre,
todas aquellas travesías y emocionantes
osadías
de sus excompañeros.

Yom fue su amigo confidente,
segundos antes de su propia muerte.
Yom como de costumbre le contaba lo que
le había sucedido dicho día;
mientras lo hacía notaba que el tenia su aguda
y penetrante mirada
fija al horizonte y sólo sonreía.
Yom al notarlo calló y le dijo:
-¿Quieres hablar al respecto?
-¿Cómo dices? -Respondió él; después de un profundo suspiro.

Se arrimó a aquella muralla de cera, temida por la mayoría
y en lo más lejano de su ser, decide contarle a Yom,
el confuso desorden de “sus vidas”.

-¿Vidas, no se supone que sea solo una?.
–Le interrumpe torpemente Yom.

Él hizo caso omiso y prosiguió…
-¿Vidas? Tuve dos y esta ya será mi tercera para ser más exacto…
Al menos esto creo, continuó diciendo…

La primera etapa, fue aquella en la que
me dediqué a estudiar y a infiltrarme entre
aquellos que decían ser mis enemigos,
pues resultaban ser más confiables que mis amigos,
a fin de cuentas. El día de mi graduación, me detuve a
pensar y a observar mis padres detenidamente;
mientras todos esperaban mi obligatorio discurso…

Por un momento calló, sonrió con su sarcástica
y contagiosa mirada y agregó:
-Creo tener los perfectos padres, aunque
solo lo aparenten, bla bla bla …
Pausó y continuó diciendo:

Al día siguiente mis padres rompieron con
su cadena existencial
; mientras, gozaba
mi triste desgracia, confusión y culpa.
Más tarde decidí huir, dejando atrás mis entrañas
antepasadas junto a mi competente y aparente vida,
cerrando así la primera etapa de ella.

Un poco más emocionado y sin dejar de mirar al horizonte,
pasó a contar la segunda etapa.

-En mi segunda etapa me caractericé y me di a conocer,
por mi profunda capacidad para enrollar los sentidos y
pasarlos al olvido en un segundo de excitación tal,
que mis pulmones eran como unas entorpecidas branquias,
que me ahogaban el respiro; llegando así, a lo mas profundo
y asqueroso de mis fosas nasales y lo que quedaba de mi benigno cerebro.

Así me disfrazaron ellos y me hicieron engañarlos,
sin el menor conocimiento a los locos cuerdos de
esta placentera ciudad, conformada por violadores,
asesinos sin sueldo, adolescentes dimensionales
o simplemente por algún adicto a las estrellitas fugases
olvidadas; como yo.

Le dio su traslúcida y oscura espalda a Yom.

-Todas aquellas personas, incluyéndote a ti Yom;
cuando me veían en el clímax climático de mi drogadicción,
acudían a mí en auxilio; quizás para que los aconsejara
o simplemente para que les escuchara.

En ese momento, Yom se quedó anonadado y atónito,
con ira compasiva y a la vez, desprecio; en el momento
en que reacciona lo vuelve a interrumpir alejándose
unos cuantos metros de él; pero antes de marcharse le pregunta:

-¿Si no sabes de letras, no eres asesino, y ahora me
dices que no eres psicólogo ni mi amigo, quién demonios eres?

-Solo sé que soy mi peor enemigo.
–Respondió él, luego de un retumbante silencio,
interrumpido por su mente confusa, al notar que ya
podía descansar en paz.

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